Prueba Piloto 2016

Prueba piloto PianoMóvil – Barrio Paraíso – Ciudad Bolívar – Agosto 13 de 2016

El PianoMóvil llegó a Ciudad Bolívar para compartir con la comunidad del barrio Paraíso y los niños de la fundación Oasis. El equipo PianoMóvil en una Van, el piano en su respectivo camión y el equipo de grabación del Canal Capital, llegaron en caravana a la cancha del barrio Paraíso para empezar el montaje del escenario y dar inicio a las actividades previstas. Mientras se armaba la carpa y se afinaba el piano en la cancha, en la sede de la fundación Oasis el equipo pedagógico del PianoMóvil, conformado por Aura Marina Vargas, Andrea Rodríguez y Claudia Lorena García, realizaba unos talleres de acercamiento y preparación para la experiencia que tendrían más tarde los niños de la fundación Oasis en el concierto. Los talleres estuvieron divididos por edades en tres grupos. Para los talleres y los conciertos contamos con el apoyo de la cellista Angélica Fabra y el violinista Leonardo Marfoy. Cada taller tenía un diseño y desarrollo diferente pero todos con el mismo objetivo: tejer lazos con el PianoMóvil, con la música y que a la hora del concierto se sintieran familiarizados con los instrumentos, los músicos y todo el equipo. En uno de los talleres experimentaron como están agrupadas las teclas del piano y algunos términos musicales en italiano, en el otro conocieron instrumentos como el violín y el ukelele, cantaron y experimentaron con movimiento y ritmo, y el en tercer taller conocieron el violonchelo, entrevistaron a Angélica y aprendieron a tocar estrellita en el cello.

Gracias a estas experiencias artísticas, el equipo pedagógico se convirtió durante ese día en sus “profes”, sus referentes de autoridad durante la visita del PianoMóvil, su puerta a un nuevo mundo inexplorado por muchos de ellos. Esto permitió que a la hora de descubrir el piano estuvieran atentos, curiosos y con deseos de conocer aún más. Una vez terminados los talleres nos dirigimos junto con los niños hacia la cancha para esperar el inicio del concierto. El piano aún no estaba listo, estaba destapado y expuesto; Yuri lo estaba afinando. Todos querían por supuesto tocar el piano y uno por uno en fila fueron pasando para explorarlo, tocarlo, hacer preguntas sobre su funcionamiento y sobre todo acrecentar esa expectativa que iba a la par con las ganas de escuchar el concierto. Vieron el proceso de afinación del piano, conocieron sus partes, su interior y vieron sus caras felices reflejadas en el piano. Sin siquiera haber tocado una nota del concierto, el equipo PianoMóvil ya había cumplido casi todos sus objetivos, tan sólo faltaba empezar con el concierto.

El concierto inició con la presentación del maestro Diego Franco y el preludio en Sol menor de Rachmaninoff. La expectativa que se trabajó con los niños había funcionado. Ese gigante que hace unas horas era desconocido para ellos, ya les era familiar; su forma, su mecanismo, sus teclas. Ahora estaban descubriendo su sonido, sus colores y sus matices. Una vez terminada la primera pieza, aplaudieron emocionados; emocionados con la experiencia y con lo nuevo. Todas las obras interpretadas fueron llenando la lista de favoritos de los asistentes.

Luego apareció Andrés en escena: un niño de 11 años que aunque no estuvo presente en los talleres, tuvo la fortuna de en el mismo día tener su primera clase de piano y luego su primer concierto. Y así no más se fueron involucrando los niños y fueron parte del concierto. Por un día fueron pianistas, asistentes de afinación, asistentes de partituras, etc.

Ese mismo día en el mismo lugar, se realizó un segundo concierto con un público igualmente maravilloso. Un abuelo que se dio cuenta del concierto caminó un largo trayecto en sus muletas para disfrutar el piano que llegó a su barrio. Michael, un niño invidente a quien sus amigos le llevaron la noticia que había un concierto de piano a unas cuadras de su casa se disfrutó cada sonido de manera muy especial. Michael también subió a tocar el piano junto a Diego en el escenario.

Durante este segundo concierto las palabras sobraban, simplemente no eran necesarias; la música era la que hablaba. Muchos de los asistentes fueron adultos y niños que no estuvieron en los talleres en la mañana pero aun así eso no les impidió conectarse con lo que estaba pasando. La música logró un momento íntimo y por ese instante la gente se olvidó del entorno. La realidad del lugar transcurría alrededor de esta atmósfera extraordinariamente acogedora y apacible. Los que estábamos presentes en la música, estábamos en una especie de burbuja que nos aislaba por ese instante de la realidad que vive día a día los habitantes de esta comunidad. Mientras unos destruían a unas cuantas cuadras, en la cancha se creaba belleza y el público presente se acercaba a nuevas realidades, a un momento de magia que aunque haya sido sólo por un día confiamos que esa experiencia, los niños y la comunidad que estuvo presente, la recuerden como el día que apreciaron la vida de otra manera o incluso porque no, como un día decisivo en el resto de sus vidas.

Prueba piloto PianoMóvil – Vereda Usaba – Sibaté – Agosto 20 de 2016

La experiencia de la prueba piloto en Ciudad Bolívar sin lugar a dudas nos dejó llenos de energía y entusiasmo. Por eso cuando en Sibaté solicitaron la visita del PianoMóvil no dudamos en acudir al llamado. Tener lista la logística, el grupo de voluntarios y colaboradores y todos los demás elementos necesarios para la compleja tarea de llevar un piano de cola a la vereda Usaba y realizar un concierto allí fue todo un desafío. Nuevamente el Equipo PianoMóvil y el camión con el piano de cola salieron temprano de Bogotá hacia el municipio de Sibaté. El paisaje fue cambiando de lo urbano a lo rural. Nuestra primera parada fue en el embalse del muña. De lejos, un hermoso y mágico lugar; de cerca el mismo hermoso paisaje pero en contraste un olor a contaminación que nos llevó a muchas reflexiones.

La experiencia del paisaje se presenta contrastada, un gran espejo de aguas negras que reflejan el blanco de las nubes y el azul del cielo, sensación sublime por el encuentro entre el cielo, la tierra y el agua, mientras se respira los malos olores y vapores de las cargas de químicos, detergentes y metales pesados como cadmio, plomo, mercurio

Leonel Vásquez, artista habitante de Sibaté

Video por Leonel Vásquez

Mientras se hacían tomas audio-visuales con Diego y el piano; Andrea y Claudia se dirigían a la Vereda Usaba donde se realizaría el concierto. Al ver el imponente paisaje nos llenamos de energía para seguir trabajando en lo que apenas comenzaba. Lo primero: decidir dónde poner el piano, que se vea el paisaje, que no le dé el sol al piano, que las partituras no se vuelen. Siendo la primera vez que llevábamos un piano a un lugar tan apartado nos surgían muchas dudas, que por suerte resolvimos de la mejor manera. En el salón comunal, nos esperaban los niños de la vereda que estaban esperando el PianoMóvil y al equipo pedagógico para el taller.

Mientras en la carpa se armaba el piano, se afinaba y se solucionaba cómo detener las partituras para que no se las llevara el viento, en el salón comunal la maestra Aura Marina Vargas (Agua Marina) realizaba un taller musical con los niños de la vereda donde aprendieron canciones, conocieron las notas musicales y se prepararon para el concierto. Nuestra “PianoVan” realizó múltiples viajes trayendo personas de veredas aledañas, del pueblo y también los niños de la casa de la cultura de Sibaté que venían para tocar en el escenario del PianoMóvil. Un paisaje natural de fondo, un piano de cola en primer plano, un clima de ensueño, un público expectante alrededor del piano, explorándolo y conociéndolo, dejándose cautivar; un ambiente muy familiar; una comunidad unida esperando el concierto. 

Como no hay micrófono, se anuncia voz a voz, que el concierto pronto va a iniciar y todos se sientan en el césped; los niños y los jóvenes procuran hacerse lo más cerca posible al piano, no hay tarima, no hay frontera. Algunos se sientan cómodamente cómo si fueran a ver su programa favorito, otros en cuclillas o de rodillas para poder ver el piano y al pianista. Una parte del público eran niños y jóvenes de la casa de la cultura de Sibaté que ya han tenido experiencia con la música y algunos de ellos se sabían algunas obras en piano. Otra gran parte eran personas de las veredas, del pueblo, niños, jóvenes y adultos que fueron hasta allá para ver el concierto. El concierto se realizó de manera informal, presentado nueva información y guiándolos por cada una de las obras para que estuvieran conectados con la música, que estuvieran presentes.

Se dio inicio con temas colombianos y los asistentes recordaron fácilmente el nombre de las obras. El concierto continuó y luego se abrió espacio para las preguntas. Manejando un formato de entrevista, los asistentes conocieron más del maestro Diego Franco, su trayectoria artística, conocieron más del piano, de la música, etc.

A medida que se tocaban más melodías y se hacían más preguntas, se fueron construyendo puentes entre la audiencia y la música. Cada uno de los asistentes creaba una conexión con sus experiencias previas, con lo que estaba pasando en ese instante y mejor aún, con ellos mismos.

El maestro pregunta quien quisiera acompañarlo a tocar Para Elisa (Für Elise) de Beethoven. Miguel Ángel salió al frente y en dúo hicieron una memorable interpretación que dejó maravillado a todo el público. De la misma manera pasaron Iván David, Andrea, Alice…El escenario del PianoMóvil se llenó de juventud, de talento, de artistas. Luego fue el turno del grupo infantil de carranga (S.O.S. carrangueros) y el grupo juvenil de Carranga dirigidos por el maestro Raúl Cardozo. El coro juvenil e infantil dirigido por Esmeralda Ramírez, interpretó canciones llenas de mensajes de paz y esperanza. Estos niños y jóvenes nos enseñaron con la más alta calidad, sus tradiciones y raíces musicales.

El concierto continuó con la maravillosa interpretación de la violinista Angélica Gámez, concertino de la Orquesta Sinfónica de Colombia que se unió a nosotros para darle vida el PianoMóvil. Para terminar, Diego interpretó un par de obras más.

Llevar el piano a un lugar apartado y hacer un concierto al aire libre logró muchas cosas que no hubiera sido posible hacer desde un teatro o una sala de conciertos. Una comunidad unida alrededor de un piano; músicos alternando en un espacio abierto; un fondo natural que supera sin duda cualquier teatro de concreto; una agua panela con canela hecha en leña por personas de la vereda que con pan nos ayudó a soportar el frío y una larga jornada.

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